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A comienzos de este siglo en
su libro “Negocios a la velocidad del
pensamiento” Bill Gates sostuvo que, así como la
década del 80 giró en torno a la calidad y la
del 90, alrededor de la reingeniería, la primera
década del siglo XXI era la de la velocidad,
para los negocios y para los cambios.
Las consecuencias de estas
nuevas ideas las estamos empezando a diferenciar
recién en estos tiempos. No sólo se modificó la
dinámica de los negocios, muchas compañías se
vieron forzadas a actualizar también su
organización para mejorar su flujo de
información, principal instrumento que les
permite anticiparse a sus competidores.
Las
administraciones más exitosas son las que
entendieron que su mayor diferencia depende del
flujo de información con que toman sus
decisiones, antes que de otros factores del
ciclo productivo. Así como la maquinaria
provee poder físico, los procesos digitales
resaltan la inteligencia organizacional, dándole
a sus miembros la información necesaria para ser
más eficientes.
Para responder de manera efectiva frente a
nuevas oportunidades, para tomar decisiones
rápidamente y para solucionar problemas en el
momento en que se presentan, las compañías
necesitan manejar los datos y entregar la información
importante en tiempo y forma. Este
tráfico de datos no debe limitarse a
los niveles gerenciales, por el contrario es
conveniente que los empleados lo reciban antes
que sus jefes y con mayor nivel de detalle,
porque son ellos los primeros que deben
responder a los cambios en su actividad diaria,
las fuerzas “de choque” de una organización.
Figura 1. El
proceso de Administración del Conocimiento y su
influencia sobre el crecimiento de los Activos
de Conocimiento.
Las cuestiones de
obtención de datos y su publicación (puesta en
común) han sido bastante bien resueltas a
pesar de las dificultades propias del tamaño y
complejidad de las estructuras más grandes,
pero conforme crece la
cantidad de elementos acumulados, aumentan los
riesgos de perder de vista elementos valiosos
por no poder manejarlos convenientemente y,
entonces, no alcanza con que estén disponibles, hay que asegurarse
que puedan ser asimilables: que se conviertan en
Información (datos con sentido), que llegue a las
personas indicadas, en el momento requerido y en
la calidad adecuada (caso
contrario no sólo no ayudará a la eficacia sino
que además complicará la eficiencia de las
decisiones).
Muchos de los
intentos de facilitar el proceso de la toma de
decisiones son invalidados por las dificultades
que se generan a la hora de maniobrar los datos,
situación que pone el eje en la necesidad de contar
con
herramientas adecuadas para filtrarlos y acondicionarlos de acuerdo a las
necesidades de cada persona, en cada momento. Dado
que los
datos en formato físico (documentos, planillas,
informes, videos) son mucho menos
maleables, las únicas organizaciones que pueden
hacer fluir información en tiempo y forma a
todos sus miembros son las
Organizaciones
Digitales
(lo
que define a una organización como
Digital
es el flujo de información
que circula por sus estructuras).
Así
como la maquinaria provee
poder físico, los procesos
digitales resaltan
“la
inteligencia
de la
organización”
para
acercarle
a sus miembros
de manera permanente
la información
que
necesitan.
Habiendo comprendido
que el límite de una estrategia de
Administración del Conocimiento pasa por los
sistemas de Procesamiento de Información que se
utilicen,
FutboLógico
garantiza este proceso utilizando la
infraestructura más avanzada del mundo en este
campo, los Sistemas Neuronales Digitales.
Aunque su puesta en funcionamiento ha requerido
de muchos años de análisis matemático y la
teoría que la impulsó fue acreedora de un premio
Nobel, su explicación es sumamente sencilla.
El éxito de una organización requiere
calidad y cantidad de datos disponibles como
insumo, pero no depende solamente de ellos sino
de qué tan bien pueda recolectar, manejar y usar
su conocimiento para aplicarlos a la toma
decisiones. Lo
que marca el éxito de un sistema de transporte
de conocimientos bien constituido es que la
información fluya tan rápida y naturalmente como
el pensamiento en una persona.
Si al igual que un ser humano, una compañía
tiene que tener un mecanismo de comunicación
interior para coordinar sus acciones, se trata
de acudir al sistema más probado y copiarlo.
Así nació concepto de Organismo Digital, como
una adaptación de los organismos biológicos al
funcionamiento de las organizaciones.
Un organismo es un conjunto
de órganos interrelacionados en aparatos que se
unen a partir de una función primordial,
con la característica básica de conseguir
un nivel de existencia cualitativamente superior
a la suma de las posibilidades particulares de
sus partes (no viven la “misma” vida una persona
que su hígado). En el caso de los organismos
biológicos esta función es la manutención de la
vida. Igual definición se podría corresponder
perfectamente con la realidad de sus parientes
digitales, aunque hayan sido creados con una
finalidad específica y vivan para poder
cumplirla y no a la inversa: no alcanza
únicamente con que el organismo digital “viva”,
es imprescindible que sea útil en las funciones
que se le asignan.
Figura
2.
Vista parcial del conjunto de
servicios de FutboLógico.
Un Sistema Orgánico Digital
es un organismo virtual que vive gracias a
mecanismos de Inteligencia Digital producidos a
partir de los procesos de información sobre una
Infraestructura Digital.
Los Organismos
Digitales no vienen en una caja o en un CD,
son un Broadware, un concepto que representa los
procesos digitales que permiten a las
organizaciones operar eficientemente, responder
efectivamente a la comunicación con el exterior,
reaccionar rápidamente ante la competencia y
darle ventajas a sus miembros al contar con
información crítica.
Si bien el éxito
en este tipo de ambiente excede el desarrollo
tecnológico en sí mismo, ya que se trata de
resaltar la forma en que las personas trabajan y
transformar la manera en que las organizaciones
operan, la cuestión clave
en el manejo de grandes volúmenes de datos
complejos se basa en la oportunidad y calidad de
la información y, para lograrlo, es
imprescindible una plataforma tecnológica
sumamente flexible, que pueda superar dos
limitaciones básicas. La primera es consecuencia
directa de la velocidad a la cual cambia la
tecnología: el hecho que los activos de
información y conocimiento siempre estarán
almacenados en diferentes lugares y procesados a
partir de distintas herramientas. La segunda es
producto de la cada vez mayor movilidad de los
trabajadores del conocimiento: la habilidad de
sintetizar y ofrecer información enfocada es
inútil, si no se puede acceder a ella desde el
punto temporo-espacial en que se debe tomar la
decisión. En definitiva, la influencia de la
tecnología, como estructura sobre la cual la
organización desarrolla el proceso, excede al
papel de instrumento para llevar a cabo una
práctica determinada, para ocupar el espacio
correspondiente a la contra-figura de la
organización: sin plataforma tecnológica no hay
Organización Digital y, por lo tanto, no hay
información que fluya. Para no correr el riesgo de
volverse obsoleta en un tiempo muy corto, la
plataforma
FutboLógico
acepta el mayor rango posible de dispositivos,
desde teléfonos
"inteligentes" hasta maquinarias específicas,
de forma transparente para todos los que
participan del proceso y está preparada para
incorporar actualizaciones que puedan dar
soporte a otras tecnologías emergentes.
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