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Para acomodarse a
las necesidades de organizaciones de diferente
envergadura,
FutboLógico
tiene la capacidad de aumentar de manera
sencilla el grado de precisión de los datos y la
disposición de incorporar a sus criterios pre-definidos,
parámetros propios, niveles de cálculos
intermedios y distintos esquemas de
comparaciones. Como técnicamente las
posibilidades de detalle son muy amplias,
no hay que perder de vista que el
crecimiento de la capacidad de análisis no es
gratuito e implica un aumento exponencial de los
recursos que se requieren para concretarla.
Tratándose de una solución plenamente escalable,
FutboLógico
puede estar contenido en una laptop o requerir
varias procesadores interconectados en un centro
de cómputos, pero los costos de implementación
van a ser igual de diferentes. Los niveles de
operación deberán ser elegidos por cada
organización, de acuerdo a su ecuación de
costo-beneficio y a la valoración de la
información que estos hagan, en función de la
utilidad que les represente.
La persona que
busca información relevante se parece más a un
“trabajador del conocimiento” que a un
“sabio ilustrado” y su proceso de generación
tiene mucho de artesanal y poco de iluminado.
Hay que tener en cuenta que para aprovechar
FutboLógico
es necesario un aprendizaje que
requiere cierta dedicación para lograr que
usuarios y sistema coordinen “sus estructuras de
pensamiento”. Nuestra experiencia
indica que a
medida que los Cuerpos Técnicos encuentran
elementos que le son útiles para reorganizar su
tarea, se motivan más con el proceso de
regeneración de información y obtienen, en
consecuencia, resultados más valiosos, por lo
cual el proceso se acelera, retro-alimentándose
de manera exponencial. El fenómeno se
potencia porque el Sistema aprende junto con los
usuarios y, por lo tanto, cuanto más se lo
utiliza, mejor responde. Hay que mencionar
que si bien
FutboLógico
cuenta con “una preparación previa” para no
hacer tan pesado el trabajo inicial, si el
usuario espera que
trabaje "en su
misma sintonía", deberá enseñarle cómo hacerlo.
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Para acomodarse a
las necesidades de organizaciones de diferente
envergadura,
FutboLógico
tiene la capacidad de aumentar de manera
sencilla el grado de precisión de los datos y la
disposición de incorporar a sus criterios pre-definidos,
parámetros propios, niveles de cálculos
intermedios y distintos esquemas de
comparaciones. Como técnicamente las
posibilidades de detalle son muy amplias,
no hay que perder de vista que el
crecimiento de la capacidad de análisis no es
gratuito e implica un aumento exponencial de los
recursos que se requieren para concretarla.
Tratándose de una solución plenamente escalable,
FutboLógico
puede estar contenido en una laptop o requerir
varias procesadores interconectados en un centro
de cómputos, pero los costos de implementación
van a ser igual de diferentes. Los niveles de
operación deberán ser elegidos por cada
organización, de acuerdo a su ecuación de
costo-beneficio y a la valoración de la
información que estos hagan, en función de la
utilidad que les represente.
La persona que
busca información relevante se parece más a un
“trabajador del conocimiento” que a un
“sabio ilustrado” y su proceso de generación
tiene mucho de artesanal y poco de iluminado.
Hay que tener en cuenta que para aprovechar
FutboLógico
es necesario un aprendizaje que
requiere cierta dedicación para lograr que
usuarios y sistema coordinen “sus estructuras de
pensamiento”. Nuestra experiencia
indica que a
medida que los Cuerpos Técnicos encuentran
elementos que le son útiles para reorganizar su
tarea, se motivan más con el proceso de
regeneración de información y obtienen, en
consecuencia, resultados más valiosos, por lo
cual el proceso se acelera, retro-alimentándose
de manera exponencial. El fenómeno se
potencia porque el Sistema aprende junto con los
usuarios y, por lo tanto, cuanto más se lo
utiliza, mejor responde. Hay que mencionar
que si bien
FutboLógico
cuenta con “una preparación previa” para no
hacer tan pesado el trabajo inicial, si el
usuario espera que
trabaje "en su
misma sintonía", deberá enseñarle cómo hacerlo.
La ortodoxia
indica que lo más difícil de decidir es el
balance entre las necesidades reales de la
organización y el esfuerzo que requiere poner en
marcha el sistema en determinado nivel de
funcionamiento. Es por eso que quienes diseñan soluciones de
Administración del Conocimiento ocupan gran
parte de su tiempo de desarrollo en dinámicas
grupales y conocimiento de la organización y de
sus miembros, para tratar de definir lo mejor
posible sus gustos y requerimientos. En su etapa de
puesta a punto,
FutboLógico
necesita configurar sus “estructuras de
pensamiento” con relación a las de sus
usuarios. Sin embargo parece ser que este
momento de aprestamiento es el más simple
del proceso de preparación (no el menos
trabajoso, solamente el más simple) y las
mayores dificultades surgen a la hora de decidir
hasta dónde el usuario va a aprovechar las
distintas herramientas en sus primeras horas de
vuelo, porque en este punto chocan intereses,
expectativas, tiempos y costumbres, difíciles de
conciliar.
Además, aunque
“genéticamente” estén resueltos los problemas de
administración y composición de la información,
resulta dificultoso hacer precisiones sobre
servicios a implementar y sobre equipos
recomendables para una primera etapa. Son
muchos los elementos que se tienen que
incorporar y las decisiones a tomar,
precisamente cuando los usuarios están menos
capacitados para hacerlo. ¿Cómo saber, por
ejemplo, cual de las implementaciones que se
muestran en la Figura 1 tendrá una mejor
ecuación costo-beneficio en una determinada
organización?

Figura 1. Tres
implementaciones con niveles diferentes de
funcionamiento.
Aquí es cuando
viene al rescate la inapreciable característica
de Escalabilidad que hemos mencionado tantas
veces. El proceso de
implementación resulta, en sí mismo, una experiencia
de aprendizaje para todas las partes: el
implementador aprende los intereses de los
involucrados y busca volcarlos en la
articulación del broadware, los usuarios tratan
de encontrar las combinaciones que puedan
resultarles más productivas y, finalmente,
FutboLógico
pone en marcha todos sus “sentidos” para
auto-regularse de acuerdo a las modalidades de
uso que percibe. En esta interrelación múltiple
(y no de otra manera) se va armando el proceso
que concluye con la solución en pleno
funcionamiento. La fase del necesidad-valoración
es un acto de equilibrio entre todos estos
factores y trabaja en tándem con la
determinación de los activos de conocimiento
disponibles para asegurar un proceso de puesta
en marcha no demasiado lento (y, si fuera
posible, rápido) que posibilite un impacto
positivo, fundamental ante el esfuerzo que
requiere dar los primeros pasos. Es falaz la
idea que nuestra solución va a resolverle
todos los problemas desde el primer día y,
planteado en estos términos, la iniciativa va
directo al fracaso. En cambio, observar como
maneja información realmente relevante y como
soluciona problemas de colaboración, puede
significarle un impulso necesario para cumplir
con las primeras expectativas y darle el impulso
que se necesita.
En resúmen, las
cuestiones de implementación tienen que ver
con características propias de la solución y
también con problemas culturales, con la
disponibilidad de información y consistencia, y
con el valor proyectado de la misma. Por eso, la
necesidad de un proceso de puesta en marcha muy
conciente y la imposibilidad de elegir recetas
elaboradas previamente que pudieran garantizar
resultados adecuados solamente en base a
experiencias anteriores.
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